Diálogos internos.

– Puede contarme qué le pasa, si así lo desea.

– Puede usted meterse en sus asuntos, si así le place.

– Pero es usted quien ha venido aquí, algún motivo tendrá, ¿no?

– A lo mejor no, a lo mejor es porque me he leído un libro que aparecían situaciones parecidas a estas y quería ver que se sentía.

– ¿Qué se sentía al tener un diálogo imaginario?

– No tiene nada de imaginario.

– Pues en ese caso, ¿pretende que sea amable con usted y que me hable y le responda con cierta cordura si no pone nada de su parte?

– Pretendo analizarme un poco y ver qué me pasa.

– ¿Qué tal si te da por ver a la gente que tienes a tu alrededor y disfrutar de los días?

– Como por ejemplo, tomarme unas cañas, salir un poco de fiesta y a parte conocer más gente ¿no?

– Sí, pero no puede ser que cada vez que salgas te tengas que beber todo lo que puedas, que luego los dos salimos perjudicados.

– Bebo para no pensar y me olvido de para qué bebía, entonces pienso que era buena idea y sigo.

– Pero los pensamientos son como un barco de acero lleno de aire. Puedes inundarlo todo lo que quieras que luego vuelven a flotar.

– Vaya mierda de metáfora.

– Visto así, es también tuya.

– Gracias “Doctor”.

– ¿Gracias?

– Sí, me ha ayudado mucho.

– Ahora soy yo quien no te sigue. ¿En qué te he ayudado?

– No es que me hayas ayudado, es que me doy cuenta de que no te soporto.

– Eso quiere decir que no te soportas a ti mismo.

– Touché.

– Chapeau.

– Que te jodan.

From here to ninguna parte. Y van 100.

El Post número 100. Piensas que será algo especial, qué chulo, 100 posts, soy un crack. Nada más alejado de la realidad. Sigo siendo igual de desgraciado o de afortunado, según quiera verse. Por ejemplo:

Hace nada, casi dos meses, un servidor cumplió años. Temerario y vacilante al vislumbrar el recto y tortuoso camino de la vida que te lleva a la muerte. Pues a este servidor le regalaron un banjo de cinco cuerdas, five string, yeah. Pues en este caso yo, recalco yo, que no “sho”, ni “llhó”, sino YO soy afortunado. A mi alrededor es todo un vórtice de improperios, insomnios y desgracias.

Si alguien quiere aprender más o menos como lo voy haciendo yo, a distancia, a tocar el banjo puede visitar: http://tocaelbanjo.wordpress.com/ Está muy chulo el blog ese.

Por si alguien no lo sabe tengo un trabajo, por suerte o desgracia, pero ahora también tengo un currillo de un par de horitas durante dos días. En el antro, tugurio, bareto de mala muerte, vórtice oscuro, caverna del demonio, agujero negro maloliente lleno de mierda, bar este que trabajo ahora durante un par de horas apenas me estreso, afortunado. Me dan de beber gratis, afortunadísimo. Pero luego duermo menos, jódete cabrón. Eso hace que duerma muy poco de un viernes a un sábado, desgraciado. Pero gano más dinero, afortunado. Pero el sábado estoy acabado y me duermo, desgraciado. Pero me tomo un par de cafés del bar de al lado y el camarero se pone feliz, ¿Afortunado?

Os deseo a todos felices fiestas, y que seais conscientes de que gracias a nosotros mueren cochinillos, pavos, patos, corderos, pescados, y demás cosas que comemos en exceso, os alimentan. Nos sobrealimentan. Que esos animalicos sepan que han servido a una causa superior y que le den las gracias a nuestro señor y a Jesucristo. Demos las gracias a un neohippie pasado de vueltas que hace la rehostia de años traficara con vino e hiciera trucos de magia con panes y peces. Iba a hacer un comentario también sobre los comelechugas y algo sobre balas, sangre y azulejos con trocitos de cerebro, pero creo que sería excesivo.

Ya sé que este post es una mierda para ser el número 100, pero qué esperabas.

Feliz algo.

Sueño autorreferente.

Sueño con un mundo que no comprendo plagado de recuerdos que no son mios. Tengo grabado a fuego hechos que jamás veré. Textos de otros interpretes de sus propios sueños. Imagenes irreales que para mi son recuerdos. Ahora os contaré mi sueño.

Voy tocando un instrumento en vagones de metro  de la ciudad en la que vivo. Toco un acordeón junto a mi mujer. Intento sonreir lo más que puedo y veo cómo la gente agacha la cabeza. Es el unico recurso que tenemos. Mis hijos ya volaron. La gente esquiva mi mirada y mi sonrisa. Mi sonrisa es más bien falsa menos cuando recuerdo tiempos de la infancia y evoco las mejores canciones que sé tocar. Hasta ahí todo lo normal que pueda llegar a ser. Un día, de repente, en estos sueños consecutivos me veo a mi mismo agachando la cabeza al verme a mi mismo. La sensación es horrible, nauseabunda, me produce angustia. No puedo seguir tocando. Me voy sin despedirme de mi mujer. La dejo en el metro. Me he visto a mi mismo rechazándome. O acaso aquel que vi es un sueño. Acaso el sueño es lo real.

También sueño que soy otra persona bien vestida. Llevo traje y corbata. La corbata es a rallas y tiene unos bonitos colores. La camisa es de buena marca y los zapatos están impecables. Llevo un maletín con papeles que conforme voy viviendo esta vida empiezo a recordar de qué tratan. Soy un contable de una gran empresa y llevo la agenda de mi director. Estos papeles son importantes.
 
Son las siete y cuarto de la mañana de un día cualquiera entre semana. Ahora estoy relajado pero sé que mientras el día va desarrollándose empezaré a estar más y más inquieto. Ahora que lo pienso empiezo a estarlo. Me rasco la cabeza. Me relaja. Me toco un ojo minetras hago guiños. Me relaja. Me tengo que rascar otra vez porque sino me pongo nervioso, me vuelvo a relajar. La camisa me molesta. La corbata me asfixia, la aflojo un poquito, me rasco el cuello, miro a la gente. Espero que no se fijen en mí, me muevo mucho. Ése me está mirando, intentaré estar quieto. Me pica la cabeza otra vez, aguantaré. Me agobia la corbata y la camisa. No puedo llamar tanto la atención, la gente me mira. ¿Miran porque me muevo o simplemente me cruzo en sus miradas? Tengo picores y de pensarlo me pica todo más. Me rasco la nariz, aspiro fuerte por la nariz, suspiro. Me agobian hasta los dedos de los pies encerrados en los calcetines y atados por los zapatos. Mis pies tienen calor. Me molesta el cinturón y me aprieta la camisa, esto es horrible.
 
Ése quien es y porqué me mira tanto y cuando le miro se gira y cuando me mira me giro y cuando me gira se miro. Soy consciente de que soy un tipo nervioso, pero lo que más nervioso me pone es verte a tí. A mí, veo al que soy que me mira. ¿Porqué estoy ahí? Vuelvo a sentir las nauseas. Esto es muy extraño, las personalidades son fuertes. Me conozco de vista pero algo dentro de mí me dice que qué extraño verme. Despierto.
 
Una de las curiosidades de cuando me despierto es que adquiero hábitos de la gente con la que he soñado. Si soy el músico del acordeón pienso parecido a el, me sumerjo en la tristeza de la pobreza. Tengo esa canción pegadiza que nunca antes había escuchado en mi cabeza. Si me despierto tras soñar con el tipo del traje tengo picores y una ligera sensación de paranoia…
Así voy viviendo, sueño que soy gente que me cruzo en el propio metro.

Y luego despierto.

Sigo mi rutina y desayuno si me despierto a tiempo. Me ducho si tengo tiempo y salgo corriendo de casa porque no tengo ese tiempo. Camino por la calle y me hundo en las entrañas de la ciudad para coger el vehículo más caliente de toda la ciudad condal. El metro. Ahora soy consciente, no estoy en esa nube en la que se está de irrealidad de un sueño. Sé que estoy despierto porque lo sé. Todos sabemos cómo son las cosas cuando se está despierto. Llega el vagón, para el tren, abro la puerta, me introduzco. Veo un tipo curioso bien vestido con un maletín. Un tipo nervioso que se rasca y tiene tics. Yo estoy muy dormido y me quedo fijándome en el. El tipo me mira, yo caigo en que estoy embobado y giro la mirada. Por el rabillo del ojo veo que me mira y giro la cabeza. El gira la suya y me mira de reojo. Se rasca, se relaja. Respira y se rasca otra vez y se afloja la corbata y pega pataditas al suelo como si sus pies estuvieran agobiados. Conforme pasan los segundos caigo en que conozco esa sensación. Lo has leido más arriba. Sabemos el final. Pero yo no tengo esas náuseas. Ahora me imagino que pasará un tipo con acordeón de esos que son estridentes. En efecto. Cuando me mira ya le conozco. Agacho la cabeza porque todo me resulta extraño. Ya sabemos que el tipo se va.

De manera confusa llega mi parada o yo llego a ella. Hago mis obligaciones contractuales y me marcho. Vuelvo a coger el metro, me introduzco en el vagón y una vez dentro recuerdo todo lo ocurrido ocho horas antes. El estómago se me revuelve. No he comido mucho desde que llegué al trabajo y estoy algo cansado.

Miro la hora, me rasco, me acuerdo de una canción, me apretan los cordones y pienso en aquella mujer de ojos tristes. Alzo la mirada y veo subir a un tipo.

Nada mas verlo me agarro a la agarradera que para eso está. El no se fija en mí pero yo lo tengo muy visto. Sé dónde va y sé que va a hacer y sé que piensa y sé que va a tener la misma sensación que yo en unas ocho horas aproximadamente. Viste como yo porque soy yo. Se parece a mi porque el es yo. No estoy en esa nube en la que se está de irrealidad de un sueño. Tengo la sensación que puedo decidir si despertar o no. Tengo esa sensación cuando estoy despierto. Me miro en el reflejo y me veo a mí y a mi yo mismo. Me quedo pensando y decido probar a despertar.

Y luego despierto.

Hoy me he despertado antes y he desayunado. Me he duchado porque he tenido tiempo y en vez de correr he caminado. Con energía por el buen despertar me deslizo y no me hundo en las entrañas de la ciudad. Cojo el metro y me deja introducirme en el. Recuerdo eso que fue un sueño. Veo a ese tipo curioso bien vestido y al colega del acordeón. Miro de reojo y el tipo nervioso se está volviendo loco, yo sé porqué. Lo que yo he vivido el también lo ha hecho. Y me ve a mi que le miro embobado y me doy cuenta y me ve a mi que evito mirarle pero es inevitable echarle una miradita. Ve que también me miro a mi mismo y miro la hora. Ahora es el momento en que me miro y me agarro a la agarradera que para eso está. Evito cruzarme la mirada y evito pensar en lo mal que lo estoy pasando. Veo como intento despertar en tercera persona. ¿Ahora que va a pasar? ¿Desaparezco? ¿Cual de yo mismo desaparecerá en todo caso? ¿Qué cojones es esto?

Miro a la gente de alrededor. Todo el mundo mira para otros sitios, vuelvo a donde debería estar yo y ya no estoy. Habría estado bien haberlo visto. Llego a casa y escribo esto.

Neonautorreferente.

Querida Madre:

Como ya sabras, yo y mi amigo hemos encontrado un piso en la ciudad condal, como ya sabrás también, aún no he encontrado trabajo, pero eso está al caer, esto es cosa de la crisis, se irá en un par de días, creeme, que los de la tele son unos alarmistas.

La casa está muy bien, es muy amplia, tenemos jardín, un terrao que te cagas, y somos cuatro personas más a parte de mi amigo y yo; dice la leyenda que aquí han muerto familias enteras en causas extrañas, por eso estaba tan barata.

Te pongo algunas fotos para que la veas y estés mas tranquila. Los estudios bien, me gustan mucho las clases, lo que ando un poco estresado y empiezo a fumar un poquitín más.

Te pongo fotos para que veas que no soy tan desordenado como parece, tenemos una mascota, que aún no he visto, pero se que está porque en su cajita hace caquitas, es muy parecida a la caja de nuestro gato, así que supongo que será algún tipo de felino, aunque como te digo en las dos semanas que llevo aquí no lo he visto, pero parece que se sale de su cajita, empiezo a dudar de su tamaño.

Falta ordenar un poco y limpiar el baño, que con los pañales de la del piso de arriba y el gato está hecho unos zorros; esa foto de arriba es el baño, hemos pensado que es buena idea lo de su cajita de arena ahí, ya que todos somos como una gran familia.

Para que veas que he aprendido a hacerme mi colada y plancharme mi ropa te adjunto otra foto con el cuarto de la plancha/cocina:

Ultimamente toso mucho, será por los ácaros, por no tener calefacción en invierno, por que me han robado la cartera y no me puedo comprar ropa de abrigo, dado que me han robado la chaqueta dos veces, por los agujeros en el techo y las humedades o como te dije por fumar mientras estoy frente al ordenador.

Me ha dicho el veterinario que puede ser cualquier cosa.

Pero estoy muy contento, aunque a mi amigo no lo veo desde hace dos días, tengo quince llamadas perdidas suyas del mismo día, y he visto en el periódico que tiene un cuadrito dedicado a el, igual se está haciendo famoso y se ha olvidado de mí.

Ahora me voy con el nuevo compañero de piso:

que dice que habló con el y va a estar en su habitación por unos días, y ¡ah!, también se viene mi nueva novia:

A que es guapa, nos vamos a dar un paseo y a al parque a tomar algo y jugar a no se qué juego, para que veas que me integro y soy feliz :).

La cabra tira al monte

La cabra, en su omnipotencia y sabiduría tira al monte, y los humanos tiramos hacia donde sea, yo acabo de cruzar un charco, lleno de mierda por cierto, en un pájaro metálico, con una maleta, una mochila y un portátil que no pilla WiFi.

A Steven Seagal, o digamos Chuck Norris (los dos tienen el mismo repertorio de caras en sus películas), lo sueltas en mitad del polo norte, desnudo, inconsciente y sin nada, y al día siguiente llegará a la puerta de tu casa en traje de Armani, con un maletín lleno de dinero, una pipa y te volará la cabeza (eso dice la leyenda), pues yo no, yo seguramente muera de frío hecho un ovillo; intentaré que esto no ocurra aquí.

Por lo menos tengo donde caerme vivo por ahora, pero tengo que ayudar a alojarse a otro no-Steven Seagal/Chuck Norris, pero mas duro que yo, a ver que tal nos sale la aventura.

Dentro de nada empiezo clases, me siento como una colegiala con acné el día de su graduación, o algo así, sensaciones extrañas que aún no pueden describirse.

Nueva vida, nuevas experiencias, la Isla queda atrás, pero cerca, digamos que es como una extensión. Esa colegiala con acné y futura consumista de la revista Cosmopolitan y esas cosas, que es como eso que me siento también necesita un jodido trabajo; me rio de Buckowski, con Factotum, y el hombre de los mil trabajos. En esta España que se desquebraja por la crisis y los despidos, necesito un curro, cada vez va a peor. Desde que empecé a trabajar hasta el día de hoy tengo menos dinero y cobro menos en los trabajos que tengo, exceptuando el Círculo. Que rompió con las estadísticas.

Si no he actualizado en menos de un mes es que la he palmado, o de lo contrario estoy con una pipa yendo camino de tu casa dispuesto a volarte la cabeza, eso querrá decir que las cosas marchan bien, aunque lo de volar cabezas aún no lo veo muy claro, mejor unas cañejas.

Esa es mi vida por ahora, la que he elegido, de eso no me puedo quejar, como decía Paulo Coehlo, sin citar literalmente porque no recuerdo exactamente la frase, si persigues un sueño el universo conspira para que lo consigas; y yo digo, por ahora sí, pero solo porque lo digas tu: y un huevo.

Si algún día vais paseando por Barcelona, y veis que no posteo, y os roban la cartera, ya os podéis imaginar quien ha sido.

Metaforas de la vida

Metáforas de la vida

Free as a Bird

Estas cansado de volar, y que nadie mire tus acrobacias, que nadie te diga lo que molas, el plumaje tan bonito que tienes, encima cada vez tienes menos árboles donde montar el nido, pero eres minúsculo para quejarte, y si te quejas encima se creen que cantas, porque tienes un canto hermoso, y si te quejas mas fuerte, te meten en una jaula y te venden a esos seres que estan dominando tu planeta, con una anilla en la pata, que por mucho que lo intentes no te podrás quitar.

Estás mosqueado y no sabes como llamar la atención, lo consigues, sales en internet, miles de personas te han visto, y solo les haces gracia, que putada oye.

Encuentras una camara, te pones delante y desatas tu furia. Pero no eres tan grande como pareces en la foto, y mucho menos podrías coger ese coche que tienes debajo de tus patitas, y no puedes provocar huracanes, y encima eres adorable… Mierda!

Me cagüen tu padre manueé

Me cagüen tu padre Manueé