Desorden y voces.

-Mira, mira ese, cuando sea mayor y tenga las rodillas partidas por llevar los pantalones cagados y andar de esa manera le preguntarán. ¿Y qué dira? ¿que juega  a rugby?  -Me cansa este lugar, siempre es lo mismo, ver lo mismo, la misma mierda. -Fijo que produce cancer a saco, todo lleno de humo. -En mi opinión ésa mujer que ves ahí me ha jodido el hígado que te cagas. Eres la culpa de mi zirrosis, ¿me oyes? -Me voy a casa a sobar que estoy hasta la polla de estar aquí. -Porque el tecnonúcleo es la puta hostia, y cuando veas lo que es el Alcaudón en la pagina 600 del segundo libraco lo vas a flipar. -Perdona chaval, me dejas sacar tabaco? -Me das esos vasos vacíos? -Para qué? -Y al final te lo digo, bah, paso tio, me voy a  echar un cubata y que le den. ¿Ves? te lo digo, hace ya como tres años y me está jodiendo el hígado. -Elmo saluda! -¿Para que quiero los vasos? ¿están vacios? ¿si? ¿para qué cojones los quieres tu?        -¿Que te los llevas porque necesitas vasos? -Arf arf. -No si el tío me cae de puta madre, pero me fui con el una semana de viaje y me arrepentí de la hostia. -Esto es una puta mierda, voy a suspenderlo todo. -Apago luces y nos vamos yendo ¿vale?

Todo esto es una noche en un bar. Es la noche de varias personas resumida. Es mi noche con todas esas personas. Es mucha gente y muchas frases que así sueltas no tienen conexión. Aparentemente todas esas personas no tienen nada en común. Hay algo que une todo esto y no es el hecho de que yo haya estado en medio de todas esas conversaciones, lo que hay en común es el sabor ocre del alcohol por las gargantas de todas esas personas.

Menos mal que a nadie le dio por solucionar el mundo, era lo que faltaba.