Diálogos internos.

– Puede contarme qué le pasa, si así lo desea.

– Puede usted meterse en sus asuntos, si así le place.

– Pero es usted quien ha venido aquí, algún motivo tendrá, ¿no?

– A lo mejor no, a lo mejor es porque me he leído un libro que aparecían situaciones parecidas a estas y quería ver que se sentía.

– ¿Qué se sentía al tener un diálogo imaginario?

– No tiene nada de imaginario.

– Pues en ese caso, ¿pretende que sea amable con usted y que me hable y le responda con cierta cordura si no pone nada de su parte?

– Pretendo analizarme un poco y ver qué me pasa.

– ¿Qué tal si te da por ver a la gente que tienes a tu alrededor y disfrutar de los días?

– Como por ejemplo, tomarme unas cañas, salir un poco de fiesta y a parte conocer más gente ¿no?

– Sí, pero no puede ser que cada vez que salgas te tengas que beber todo lo que puedas, que luego los dos salimos perjudicados.

– Bebo para no pensar y me olvido de para qué bebía, entonces pienso que era buena idea y sigo.

– Pero los pensamientos son como un barco de acero lleno de aire. Puedes inundarlo todo lo que quieras que luego vuelven a flotar.

– Vaya mierda de metáfora.

– Visto así, es también tuya.

– Gracias “Doctor”.

– ¿Gracias?

– Sí, me ha ayudado mucho.

– Ahora soy yo quien no te sigue. ¿En qué te he ayudado?

– No es que me hayas ayudado, es que me doy cuenta de que no te soporto.

– Eso quiere decir que no te soportas a ti mismo.

– Touché.

– Chapeau.

– Que te jodan.

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Cadena incoherente.

Recoge colillas anonimos en busca de tesoros nicotinados en ceniceros malolientes. En mitad de la noche. Entre el frío y la luz artificial. Como algunos ya saben trabajo de noche y de día. Los días que no trabajo de día sino de noche son más largos. Se conoce gente peculiar y se ve gente que puede llegar a asustar un poco.

Dicen que las hormigas igualan en peso a la humanidad. Si las hormigas desaparecieran, dicen, el planeta se colapsaría y sería algo bastante catastrófico. Si desapareciera la humanidad sería todo bastante bonito y no habría repercusiones negativas en el planeta.

Vas al supermercado, compras unas pechugas de pollo, un poco de pan rallado, unos huevos. Llegas a casa y te quieres hacer unos filetes empanados. Tomas un huevo y lo bates. Coges la pechuga de pollo y lo envuelves en huevo y luego en pan. Imagina que esa pechuga de pollo es el padre del huevo. Estas rebozando el cadaver del padre con el embrión del hijo. Luego rebozas a esa familia cruda en pan rallado y la fríes. Padre e hijo estaban ricos ricos. No se a vosotros, pero ese ejemplo me pone los pelos de punta. El universo debería haber explotado ya bastantes veces.

Me gusta el humor negro. Soy capaz de decirte cinco chistes de negros, cinco de judíos, cinco de leprosos y cinco de niños en batidoras, o muertos y vestiditos de payasos, cinco chistes de paralíticos y cinco de mujeres y machismo de una tirada. Y puedo reirme horas de eso. De hecho puedo llorar de la risa. Puedo ver el chiste en tira cómica del peor enemigo de superman, una escalera, y reirme como un niño que ve como un payaso le ha pegado una colleja a otro. El otro payaso está muerto, de hecho está lleno de gusanos, y la cabeza ha caido al suelo. El payaso que le ha metido la colleja es manco. De hecho también está muerto. La colleja se la ha metido por un golpe de aire que ha movido el cadaver hacia la cabeza del otro. Etc. La foto de arriba puede ser graciosa, pero me provoca un sentimiento extraño, de hecho me da mal rollo, igual soy sensible y todo.

El otro día en una conversación me imaginaba que una rata aparece en casa. Esa rata está atrapada y no puede salir. ¿Qué harías? Yo así como soy sería incapaz de matarla, acabaría echándole de comer y dandole bañitos. Le pondría un nombre y la sacaría a pasear. Y si en vez de una rata, ¿fuera un gatito adorable con mala hostia? ¿Lo matarías? ¿Y porqué a la rata sí?

No nos meteremos soma ni ubik, ni hierba de la comarca ni chutes celestiales. Desde que nacemos morimos. Desde que nacemos estamos pudriéndonos con el oxígeno que respiramos. Creamos granjas de pollos y gallinas para comernos los pollos y las gallinas. Nos quedamos sus huevos y los abrimos, bien para comérselos cocidos o fritos o crudos. Separamos el núcleo del plasma para hacer merengues o hacer que brillen las empanadas. Batimos las células para hacer tortillas. Hacemos tortillas con patatas y luego hay quien las deconstruye para hacer mousse. La de cosas que me dejo, pero hay que ver la de cosas que se pueden hacer con los huevos.

Esto es una cadena incoherente de pensamientos. No hay sentido ni relación entre los párrafos. Ésta porquería que he soltado ahí arriba es lo primero que se me pasaba por la cabeza. Por lo menos me he quedado más tranquilo.

 

From here to ninguna parte. Y van 100.

El Post número 100. Piensas que será algo especial, qué chulo, 100 posts, soy un crack. Nada más alejado de la realidad. Sigo siendo igual de desgraciado o de afortunado, según quiera verse. Por ejemplo:

Hace nada, casi dos meses, un servidor cumplió años. Temerario y vacilante al vislumbrar el recto y tortuoso camino de la vida que te lleva a la muerte. Pues a este servidor le regalaron un banjo de cinco cuerdas, five string, yeah. Pues en este caso yo, recalco yo, que no “sho”, ni “llhó”, sino YO soy afortunado. A mi alrededor es todo un vórtice de improperios, insomnios y desgracias.

Si alguien quiere aprender más o menos como lo voy haciendo yo, a distancia, a tocar el banjo puede visitar: http://tocaelbanjo.wordpress.com/ Está muy chulo el blog ese.

Por si alguien no lo sabe tengo un trabajo, por suerte o desgracia, pero ahora también tengo un currillo de un par de horitas durante dos días. En el antro, tugurio, bareto de mala muerte, vórtice oscuro, caverna del demonio, agujero negro maloliente lleno de mierda, bar este que trabajo ahora durante un par de horas apenas me estreso, afortunado. Me dan de beber gratis, afortunadísimo. Pero luego duermo menos, jódete cabrón. Eso hace que duerma muy poco de un viernes a un sábado, desgraciado. Pero gano más dinero, afortunado. Pero el sábado estoy acabado y me duermo, desgraciado. Pero me tomo un par de cafés del bar de al lado y el camarero se pone feliz, ¿Afortunado?

Os deseo a todos felices fiestas, y que seais conscientes de que gracias a nosotros mueren cochinillos, pavos, patos, corderos, pescados, y demás cosas que comemos en exceso, os alimentan. Nos sobrealimentan. Que esos animalicos sepan que han servido a una causa superior y que le den las gracias a nuestro señor y a Jesucristo. Demos las gracias a un neohippie pasado de vueltas que hace la rehostia de años traficara con vino e hiciera trucos de magia con panes y peces. Iba a hacer un comentario también sobre los comelechugas y algo sobre balas, sangre y azulejos con trocitos de cerebro, pero creo que sería excesivo.

Ya sé que este post es una mierda para ser el número 100, pero qué esperabas.

Feliz algo.

Cabras, sexo, heces y rock and roll.

Si cogieras infinitos monos que escribieran en sus respectivas máquinas de escribir pasarían muchas cosas. Una de ellas puede ser que los monos se comieran unos a otros porque no hay comida infinita, pero sí monos. Siempre habría infinitos monos y siempre se comerían. Imagina una eternidad en una planicie infinita llena de monos devorándose. También se la cascarían. Y a lo mejor, cabría la remota posibilidad de que escribieran algo malo, o bueno, o la Biblia.

-¿Dónde quiere llegar?

-Lo siento, no creo que esto sea nada productivo.

Coge la palabra “Cabra”, y rodeala de palabras como “necrofilia”, “follar”, “con hombres”, “muertos”, “masturbándose”, “con monos”.

-No le sigo señor.

Yo tampoco. Desde que me tomo menos cañas todo va a peor. Trabajo más, estudio menos, mi móvil suena menos, escribo peor y por supuesto menos, y todo tiende a cero.

Sueños.

¿Alguna vez alguien de ustedes ha soñado con que se defeca de forma muy desagradable e incómoda? Ok, intentaré explicarme mejor. Aguanta la respiración y lee lo que sigue de una tirada.

Anoche te fuiste a dormir tras tomar un par de cañas. Duermes. Sueñas que caminas por la calle y todo está como en los sueños. Cosas fuera de lugar, neblinas, confusión, etc. Te sientas en tu puesto de trabajo y atiendes a unos seres desagradables, sin pelo, con protuberancias, carne colgando y caras chungas, como de cosas muy chungas. Son rosados, pierden líquido cuando abren orificios, huelen extraño, ah sí, son humanos. En esto que aquí el susodicho mientras atiende y desatiende, en su soledad laboral tiene un apretoncillo de los que dan miedo. Ese apretón no es de aquellos que puedas aguantar y luego ir corriendo al baño para que al llegar al WC, desenfundarte los pantalones y soltar el zurullo escopeteado al excusado. Un poco más y dejas un derrape, o peor aún, un derrame.

Éste apretoncillo es incontrolable, te duele el vientre y te duele de veras. Tus manos se agarran con firmeza allá donde pueden, tu cara es un poema que por tu cara tiene pinta de no gustarte en absoluto. Oh dios, no puedes hacer nada, como quien dice, apretas (¿aprietas? (Cómo se dice, ¿imprimido o impreso?)) el ojete con todas tus fuerzas y el ojete en un intento de ser la mejor presa que ha construido la humanidad desiste para dejar pasar al rio de mierda. Joder, que asco, que calentita, que peste, que puta mierda, ahora qué hago. Tranquilamente, en tu regocijo, te bajas los pantalones y ves que la mierda tiene una consistencia entre líquida y sólida. Es como un barrizal con tropezones blandos. Malolientes y enormes, pero blandos y esponjosos. Descubres unas 16 tonalidades de marron/verde. Llena todo lo que la vista abarca. Luego te das cuenta de que estas en tu puesto de trabajo con los pantalones bajados, inundado en mierda, y la gente no te mira y tu no tienes vergüenza. ¿Habremos evolucionado? -Piensas. Va a ser que no, que es un sueño, por suerte.

Menos mal que al despertarte todo está normal.

Buscando el significado veo esto, para quien le interese:

Si sueña con defecar le anuncia dificultades, peleas con la familia o juicios profesionales, apuros económicos y problemas con deudas pendientes. También puede significar, una gran soledad e incomprensión por parte de sus allegados.

Soñar que está defecando sobre alguien, significa que siente manía por esa persona.

Si sueña que alguien está defecando sobre Vd. significa que siente vergüenza de sí mismo. Seguro que tiene falta de autoestima.

Si sueña que siente retortijones, significa que está intentando cambiar de hábitos y está buscando un patrón nuevo de comportamiento. Cuando uno está viviendo unos cambios tan profundos, es lógico que sienta unas emociones muy fuertes y se deje llevar por el mal humor y esté siempre disgustado.

Si sueña que tiene diarrea, significa que una parte de su vida (sino toda) está fuera de control y no puede controlar sus emociones. Al mismo tiempo, puede indicar una necesidad de cambiar algo de su vida de una forma rápida y radical. También podría indicar que no ha analizado su situación suficientemente bien o que no quiere continuar con ese problema y quiere erradicarlo.

Soñar que está estreñido significa que se siente incómodo o en desacuerdo con una parte de Vd. prefiere vivir en su pasado. Continua agarrado a su pasado y quiere dejarlo pasar, porque no quiere olvidar. Debe de estar viviendo los problemas del pasado, con todas las dificultades que ello comporta.

Si sueña que ve excrementos o que está en contacto con ellos, significan aspectos negativos o sucios de su vida y que por los cuales Vd. se siente indeseable o repulsivo. Necesita conocer y expresar estos sentimientos, aunque le de vergüenza. Debe de aceptar la parte negativa, que hay en Vd. para así poder eliminarla. También podría tratarse simplemente de alguien que sufre de estreñimiento y por eso en sus sueños, se refleja en ellos.

Soñar con excrementos de los que quiere deshacerse y no puede, significa que no está dejando salir sus emociones. Tiene tendencia a no expresar ni mostrar sus sentimientos.

Según Freud, los excrementos están relacionados con poseer, orgullo, vergüenza, dinero y temas financieros, agresividad. Por lo que soñar, que está jugando con excrementos, simboliza su ansiedad por los temas financieros y su seguridad en la vida.

http://www.euroresidentes.com/suenos/diccionario_significado_de/d/sonar-con-defecar.htm

 

Esto es cuanto menos curioso. He vuelto a hablar de caca.

Iba a poner esto pero no quería reovolver estómagos así que dejo el Link: Mariposas.

 

Caquita

Caquita

 

 

 

 

Sueño autorreferente.

Sueño con un mundo que no comprendo plagado de recuerdos que no son mios. Tengo grabado a fuego hechos que jamás veré. Textos de otros interpretes de sus propios sueños. Imagenes irreales que para mi son recuerdos. Ahora os contaré mi sueño.

Voy tocando un instrumento en vagones de metro  de la ciudad en la que vivo. Toco un acordeón junto a mi mujer. Intento sonreir lo más que puedo y veo cómo la gente agacha la cabeza. Es el unico recurso que tenemos. Mis hijos ya volaron. La gente esquiva mi mirada y mi sonrisa. Mi sonrisa es más bien falsa menos cuando recuerdo tiempos de la infancia y evoco las mejores canciones que sé tocar. Hasta ahí todo lo normal que pueda llegar a ser. Un día, de repente, en estos sueños consecutivos me veo a mi mismo agachando la cabeza al verme a mi mismo. La sensación es horrible, nauseabunda, me produce angustia. No puedo seguir tocando. Me voy sin despedirme de mi mujer. La dejo en el metro. Me he visto a mi mismo rechazándome. O acaso aquel que vi es un sueño. Acaso el sueño es lo real.

También sueño que soy otra persona bien vestida. Llevo traje y corbata. La corbata es a rallas y tiene unos bonitos colores. La camisa es de buena marca y los zapatos están impecables. Llevo un maletín con papeles que conforme voy viviendo esta vida empiezo a recordar de qué tratan. Soy un contable de una gran empresa y llevo la agenda de mi director. Estos papeles son importantes.
 
Son las siete y cuarto de la mañana de un día cualquiera entre semana. Ahora estoy relajado pero sé que mientras el día va desarrollándose empezaré a estar más y más inquieto. Ahora que lo pienso empiezo a estarlo. Me rasco la cabeza. Me relaja. Me toco un ojo minetras hago guiños. Me relaja. Me tengo que rascar otra vez porque sino me pongo nervioso, me vuelvo a relajar. La camisa me molesta. La corbata me asfixia, la aflojo un poquito, me rasco el cuello, miro a la gente. Espero que no se fijen en mí, me muevo mucho. Ése me está mirando, intentaré estar quieto. Me pica la cabeza otra vez, aguantaré. Me agobia la corbata y la camisa. No puedo llamar tanto la atención, la gente me mira. ¿Miran porque me muevo o simplemente me cruzo en sus miradas? Tengo picores y de pensarlo me pica todo más. Me rasco la nariz, aspiro fuerte por la nariz, suspiro. Me agobian hasta los dedos de los pies encerrados en los calcetines y atados por los zapatos. Mis pies tienen calor. Me molesta el cinturón y me aprieta la camisa, esto es horrible.
 
Ése quien es y porqué me mira tanto y cuando le miro se gira y cuando me mira me giro y cuando me gira se miro. Soy consciente de que soy un tipo nervioso, pero lo que más nervioso me pone es verte a tí. A mí, veo al que soy que me mira. ¿Porqué estoy ahí? Vuelvo a sentir las nauseas. Esto es muy extraño, las personalidades son fuertes. Me conozco de vista pero algo dentro de mí me dice que qué extraño verme. Despierto.
 
Una de las curiosidades de cuando me despierto es que adquiero hábitos de la gente con la que he soñado. Si soy el músico del acordeón pienso parecido a el, me sumerjo en la tristeza de la pobreza. Tengo esa canción pegadiza que nunca antes había escuchado en mi cabeza. Si me despierto tras soñar con el tipo del traje tengo picores y una ligera sensación de paranoia…
Así voy viviendo, sueño que soy gente que me cruzo en el propio metro.

Y luego despierto.

Sigo mi rutina y desayuno si me despierto a tiempo. Me ducho si tengo tiempo y salgo corriendo de casa porque no tengo ese tiempo. Camino por la calle y me hundo en las entrañas de la ciudad para coger el vehículo más caliente de toda la ciudad condal. El metro. Ahora soy consciente, no estoy en esa nube en la que se está de irrealidad de un sueño. Sé que estoy despierto porque lo sé. Todos sabemos cómo son las cosas cuando se está despierto. Llega el vagón, para el tren, abro la puerta, me introduzco. Veo un tipo curioso bien vestido con un maletín. Un tipo nervioso que se rasca y tiene tics. Yo estoy muy dormido y me quedo fijándome en el. El tipo me mira, yo caigo en que estoy embobado y giro la mirada. Por el rabillo del ojo veo que me mira y giro la cabeza. El gira la suya y me mira de reojo. Se rasca, se relaja. Respira y se rasca otra vez y se afloja la corbata y pega pataditas al suelo como si sus pies estuvieran agobiados. Conforme pasan los segundos caigo en que conozco esa sensación. Lo has leido más arriba. Sabemos el final. Pero yo no tengo esas náuseas. Ahora me imagino que pasará un tipo con acordeón de esos que son estridentes. En efecto. Cuando me mira ya le conozco. Agacho la cabeza porque todo me resulta extraño. Ya sabemos que el tipo se va.

De manera confusa llega mi parada o yo llego a ella. Hago mis obligaciones contractuales y me marcho. Vuelvo a coger el metro, me introduzco en el vagón y una vez dentro recuerdo todo lo ocurrido ocho horas antes. El estómago se me revuelve. No he comido mucho desde que llegué al trabajo y estoy algo cansado.

Miro la hora, me rasco, me acuerdo de una canción, me apretan los cordones y pienso en aquella mujer de ojos tristes. Alzo la mirada y veo subir a un tipo.

Nada mas verlo me agarro a la agarradera que para eso está. El no se fija en mí pero yo lo tengo muy visto. Sé dónde va y sé que va a hacer y sé que piensa y sé que va a tener la misma sensación que yo en unas ocho horas aproximadamente. Viste como yo porque soy yo. Se parece a mi porque el es yo. No estoy en esa nube en la que se está de irrealidad de un sueño. Tengo la sensación que puedo decidir si despertar o no. Tengo esa sensación cuando estoy despierto. Me miro en el reflejo y me veo a mí y a mi yo mismo. Me quedo pensando y decido probar a despertar.

Y luego despierto.

Hoy me he despertado antes y he desayunado. Me he duchado porque he tenido tiempo y en vez de correr he caminado. Con energía por el buen despertar me deslizo y no me hundo en las entrañas de la ciudad. Cojo el metro y me deja introducirme en el. Recuerdo eso que fue un sueño. Veo a ese tipo curioso bien vestido y al colega del acordeón. Miro de reojo y el tipo nervioso se está volviendo loco, yo sé porqué. Lo que yo he vivido el también lo ha hecho. Y me ve a mi que le miro embobado y me doy cuenta y me ve a mi que evito mirarle pero es inevitable echarle una miradita. Ve que también me miro a mi mismo y miro la hora. Ahora es el momento en que me miro y me agarro a la agarradera que para eso está. Evito cruzarme la mirada y evito pensar en lo mal que lo estoy pasando. Veo como intento despertar en tercera persona. ¿Ahora que va a pasar? ¿Desaparezco? ¿Cual de yo mismo desaparecerá en todo caso? ¿Qué cojones es esto?

Miro a la gente de alrededor. Todo el mundo mira para otros sitios, vuelvo a donde debería estar yo y ya no estoy. Habría estado bien haberlo visto. Llego a casa y escribo esto.

Neonautorreferente.

Planta un hijo.

Tres cosas hay que hacer en la vida:

  • Tener un hijo.
  • Plantar un árbol.
  • Escribir un libro.

En un universo paralelo de tantos otros la cosa cambia:

  • Tener un libro.
  • Matar un hijo.
  • Quemar un árbol.

 Si vamos al universo c-342x/32 es más complicado:

  • Comerte a tu hijo.
  • Descargarte ilegalmente un ebook.
  • Colgarte del árbol.

En según que zonas del Mundodisco es raro:

  • Encontrar al escritor del libro que te has comprado y convencerlo de que lo escriba para que no se destruya el universo.
  • Comerte la fruta del árbol y luego plantarlo para que éste exista.
  • Convencer a tu padre de que se acueste con tu madre para que tu puedas nacer y una vez seas mayor buscar a los padres de la mujer con la que vayas a tener el hijo y convencerlos de que si no lo hacen el universo se destruirá…

En el mundo de hoy día vendría a ser así:

  • Ten un hijo y ponlo a trabajar para que
  • Plante un árbol y lo corte, le pagarás poco, que procese el árbol y lo convierta en papel
  • Y subcontrata a un monton de negros y que escriban el libro de tu vida.

En un mundo idílico:

  • Tómate una cerveza en la hamaca de tu árbol mientras lees un libro y tu hijo juega a la pelota.
  • O escribe un libro sobre como tu hijo planta un árbol.
  • O escribe un libro sobre como tener un hijo a la sombra de tu árbol.
  • O planta un árbol con tu hijo y pasas del libro.

Lo que sí quiero es tener un jardincito en el cual hacerme mi hueco, un búnker, y en el que pueda tener un árbol, y mis lechugas, y mi conexión a internet y tener aire libre en el que pueda crecer mi hijo, si es que alguna vez lo tengo, y pueda montarse sus casinos en su módulo lunar.

Y que estén lejos del Alcaudón.

Alcaudón Mortífero

Alcaudón Mortífero

No joder, este no, sino este:
El señor del dolor

El señor del dolor

No es verdad…

No es verdad angel de amor, que en esta apartada orilla la muerte brilla sobre ese vomitado de la silla.

Un Zombie es un tio con resaca en su puesto de trabajo. Todo eso que si están infectados y polladas es mentira. Esta de puta resaca, gime igual que los zombies con ese sonido quejumbroso y escalofriante que hace que la gente se suicide. Tiene la misma cara, los mismos ojos vidriosos y de córneas amarillentas. Los zombies son personitas con la patología de resacopatía esponjiforme permanente. Es algo que no puedes controlar.

Esta resacopatiosis impide que controlen sus funciones motrices. En vez de hablar gimen. En vez de sonreir sufren insaciablemente. Piden ayuda y por eso mastican carne. Su dolor es horrible, es innombrable. Sólo buscan Eferalgan pero nadie les entiende. Pierden toda noción de todo y comen gente. Realmente piensan que son Eferalgancitos con patas.

¡Ah! Callad por dios, que oyéndoos me parece que mi cerebro enloquece se arde mi corazón.

Lo dice clarito, que se callen las vocecillas y la gente. Sobre todo la puta gente, que se callen, que mi cabeza estalla con cada puto movimiento de tus labios. Vuestras voces no son agradables, no os soporto, mi cerebro enloquece, se arde mi corazón. Perra vida.

Si hoy vas a un Hostal y ves al recepcionista con una cara de desprecio, odio y una profunda tristeza, no te preocupes, está muerto en vida y vivo en muerte. No le pidas nada, no le hables, no le molestes, ni le mires. alejate del lugar, por favor :(.

 

Resakita