Cabras, sexo, heces y rock and roll.

Si cogieras infinitos monos que escribieran en sus respectivas máquinas de escribir pasarían muchas cosas. Una de ellas puede ser que los monos se comieran unos a otros porque no hay comida infinita, pero sí monos. Siempre habría infinitos monos y siempre se comerían. Imagina una eternidad en una planicie infinita llena de monos devorándose. También se la cascarían. Y a lo mejor, cabría la remota posibilidad de que escribieran algo malo, o bueno, o la Biblia.

-¿Dónde quiere llegar?

-Lo siento, no creo que esto sea nada productivo.

Coge la palabra “Cabra”, y rodeala de palabras como “necrofilia”, “follar”, “con hombres”, “muertos”, “masturbándose”, “con monos”.

-No le sigo señor.

Yo tampoco. Desde que me tomo menos cañas todo va a peor. Trabajo más, estudio menos, mi móvil suena menos, escribo peor y por supuesto menos, y todo tiende a cero.

Sueños.

¿Alguna vez alguien de ustedes ha soñado con que se defeca de forma muy desagradable e incómoda? Ok, intentaré explicarme mejor. Aguanta la respiración y lee lo que sigue de una tirada.

Anoche te fuiste a dormir tras tomar un par de cañas. Duermes. Sueñas que caminas por la calle y todo está como en los sueños. Cosas fuera de lugar, neblinas, confusión, etc. Te sientas en tu puesto de trabajo y atiendes a unos seres desagradables, sin pelo, con protuberancias, carne colgando y caras chungas, como de cosas muy chungas. Son rosados, pierden líquido cuando abren orificios, huelen extraño, ah sí, son humanos. En esto que aquí el susodicho mientras atiende y desatiende, en su soledad laboral tiene un apretoncillo de los que dan miedo. Ese apretón no es de aquellos que puedas aguantar y luego ir corriendo al baño para que al llegar al WC, desenfundarte los pantalones y soltar el zurullo escopeteado al excusado. Un poco más y dejas un derrape, o peor aún, un derrame.

Éste apretoncillo es incontrolable, te duele el vientre y te duele de veras. Tus manos se agarran con firmeza allá donde pueden, tu cara es un poema que por tu cara tiene pinta de no gustarte en absoluto. Oh dios, no puedes hacer nada, como quien dice, apretas (¿aprietas? (Cómo se dice, ¿imprimido o impreso?)) el ojete con todas tus fuerzas y el ojete en un intento de ser la mejor presa que ha construido la humanidad desiste para dejar pasar al rio de mierda. Joder, que asco, que calentita, que peste, que puta mierda, ahora qué hago. Tranquilamente, en tu regocijo, te bajas los pantalones y ves que la mierda tiene una consistencia entre líquida y sólida. Es como un barrizal con tropezones blandos. Malolientes y enormes, pero blandos y esponjosos. Descubres unas 16 tonalidades de marron/verde. Llena todo lo que la vista abarca. Luego te das cuenta de que estas en tu puesto de trabajo con los pantalones bajados, inundado en mierda, y la gente no te mira y tu no tienes vergüenza. ¿Habremos evolucionado? -Piensas. Va a ser que no, que es un sueño, por suerte.

Menos mal que al despertarte todo está normal.

Buscando el significado veo esto, para quien le interese:

Si sueña con defecar le anuncia dificultades, peleas con la familia o juicios profesionales, apuros económicos y problemas con deudas pendientes. También puede significar, una gran soledad e incomprensión por parte de sus allegados.

Soñar que está defecando sobre alguien, significa que siente manía por esa persona.

Si sueña que alguien está defecando sobre Vd. significa que siente vergüenza de sí mismo. Seguro que tiene falta de autoestima.

Si sueña que siente retortijones, significa que está intentando cambiar de hábitos y está buscando un patrón nuevo de comportamiento. Cuando uno está viviendo unos cambios tan profundos, es lógico que sienta unas emociones muy fuertes y se deje llevar por el mal humor y esté siempre disgustado.

Si sueña que tiene diarrea, significa que una parte de su vida (sino toda) está fuera de control y no puede controlar sus emociones. Al mismo tiempo, puede indicar una necesidad de cambiar algo de su vida de una forma rápida y radical. También podría indicar que no ha analizado su situación suficientemente bien o que no quiere continuar con ese problema y quiere erradicarlo.

Soñar que está estreñido significa que se siente incómodo o en desacuerdo con una parte de Vd. prefiere vivir en su pasado. Continua agarrado a su pasado y quiere dejarlo pasar, porque no quiere olvidar. Debe de estar viviendo los problemas del pasado, con todas las dificultades que ello comporta.

Si sueña que ve excrementos o que está en contacto con ellos, significan aspectos negativos o sucios de su vida y que por los cuales Vd. se siente indeseable o repulsivo. Necesita conocer y expresar estos sentimientos, aunque le de vergüenza. Debe de aceptar la parte negativa, que hay en Vd. para así poder eliminarla. También podría tratarse simplemente de alguien que sufre de estreñimiento y por eso en sus sueños, se refleja en ellos.

Soñar con excrementos de los que quiere deshacerse y no puede, significa que no está dejando salir sus emociones. Tiene tendencia a no expresar ni mostrar sus sentimientos.

Según Freud, los excrementos están relacionados con poseer, orgullo, vergüenza, dinero y temas financieros, agresividad. Por lo que soñar, que está jugando con excrementos, simboliza su ansiedad por los temas financieros y su seguridad en la vida.

http://www.euroresidentes.com/suenos/diccionario_significado_de/d/sonar-con-defecar.htm

 

Esto es cuanto menos curioso. He vuelto a hablar de caca.

Iba a poner esto pero no quería reovolver estómagos así que dejo el Link: Mariposas.

 

Caquita

Caquita

 

 

 

 

Sueño autorreferente.

Sueño con un mundo que no comprendo plagado de recuerdos que no son mios. Tengo grabado a fuego hechos que jamás veré. Textos de otros interpretes de sus propios sueños. Imagenes irreales que para mi son recuerdos. Ahora os contaré mi sueño.

Voy tocando un instrumento en vagones de metro  de la ciudad en la que vivo. Toco un acordeón junto a mi mujer. Intento sonreir lo más que puedo y veo cómo la gente agacha la cabeza. Es el unico recurso que tenemos. Mis hijos ya volaron. La gente esquiva mi mirada y mi sonrisa. Mi sonrisa es más bien falsa menos cuando recuerdo tiempos de la infancia y evoco las mejores canciones que sé tocar. Hasta ahí todo lo normal que pueda llegar a ser. Un día, de repente, en estos sueños consecutivos me veo a mi mismo agachando la cabeza al verme a mi mismo. La sensación es horrible, nauseabunda, me produce angustia. No puedo seguir tocando. Me voy sin despedirme de mi mujer. La dejo en el metro. Me he visto a mi mismo rechazándome. O acaso aquel que vi es un sueño. Acaso el sueño es lo real.

También sueño que soy otra persona bien vestida. Llevo traje y corbata. La corbata es a rallas y tiene unos bonitos colores. La camisa es de buena marca y los zapatos están impecables. Llevo un maletín con papeles que conforme voy viviendo esta vida empiezo a recordar de qué tratan. Soy un contable de una gran empresa y llevo la agenda de mi director. Estos papeles son importantes.
 
Son las siete y cuarto de la mañana de un día cualquiera entre semana. Ahora estoy relajado pero sé que mientras el día va desarrollándose empezaré a estar más y más inquieto. Ahora que lo pienso empiezo a estarlo. Me rasco la cabeza. Me relaja. Me toco un ojo minetras hago guiños. Me relaja. Me tengo que rascar otra vez porque sino me pongo nervioso, me vuelvo a relajar. La camisa me molesta. La corbata me asfixia, la aflojo un poquito, me rasco el cuello, miro a la gente. Espero que no se fijen en mí, me muevo mucho. Ése me está mirando, intentaré estar quieto. Me pica la cabeza otra vez, aguantaré. Me agobia la corbata y la camisa. No puedo llamar tanto la atención, la gente me mira. ¿Miran porque me muevo o simplemente me cruzo en sus miradas? Tengo picores y de pensarlo me pica todo más. Me rasco la nariz, aspiro fuerte por la nariz, suspiro. Me agobian hasta los dedos de los pies encerrados en los calcetines y atados por los zapatos. Mis pies tienen calor. Me molesta el cinturón y me aprieta la camisa, esto es horrible.
 
Ése quien es y porqué me mira tanto y cuando le miro se gira y cuando me mira me giro y cuando me gira se miro. Soy consciente de que soy un tipo nervioso, pero lo que más nervioso me pone es verte a tí. A mí, veo al que soy que me mira. ¿Porqué estoy ahí? Vuelvo a sentir las nauseas. Esto es muy extraño, las personalidades son fuertes. Me conozco de vista pero algo dentro de mí me dice que qué extraño verme. Despierto.
 
Una de las curiosidades de cuando me despierto es que adquiero hábitos de la gente con la que he soñado. Si soy el músico del acordeón pienso parecido a el, me sumerjo en la tristeza de la pobreza. Tengo esa canción pegadiza que nunca antes había escuchado en mi cabeza. Si me despierto tras soñar con el tipo del traje tengo picores y una ligera sensación de paranoia…
Así voy viviendo, sueño que soy gente que me cruzo en el propio metro.

Y luego despierto.

Sigo mi rutina y desayuno si me despierto a tiempo. Me ducho si tengo tiempo y salgo corriendo de casa porque no tengo ese tiempo. Camino por la calle y me hundo en las entrañas de la ciudad para coger el vehículo más caliente de toda la ciudad condal. El metro. Ahora soy consciente, no estoy en esa nube en la que se está de irrealidad de un sueño. Sé que estoy despierto porque lo sé. Todos sabemos cómo son las cosas cuando se está despierto. Llega el vagón, para el tren, abro la puerta, me introduzco. Veo un tipo curioso bien vestido con un maletín. Un tipo nervioso que se rasca y tiene tics. Yo estoy muy dormido y me quedo fijándome en el. El tipo me mira, yo caigo en que estoy embobado y giro la mirada. Por el rabillo del ojo veo que me mira y giro la cabeza. El gira la suya y me mira de reojo. Se rasca, se relaja. Respira y se rasca otra vez y se afloja la corbata y pega pataditas al suelo como si sus pies estuvieran agobiados. Conforme pasan los segundos caigo en que conozco esa sensación. Lo has leido más arriba. Sabemos el final. Pero yo no tengo esas náuseas. Ahora me imagino que pasará un tipo con acordeón de esos que son estridentes. En efecto. Cuando me mira ya le conozco. Agacho la cabeza porque todo me resulta extraño. Ya sabemos que el tipo se va.

De manera confusa llega mi parada o yo llego a ella. Hago mis obligaciones contractuales y me marcho. Vuelvo a coger el metro, me introduzco en el vagón y una vez dentro recuerdo todo lo ocurrido ocho horas antes. El estómago se me revuelve. No he comido mucho desde que llegué al trabajo y estoy algo cansado.

Miro la hora, me rasco, me acuerdo de una canción, me apretan los cordones y pienso en aquella mujer de ojos tristes. Alzo la mirada y veo subir a un tipo.

Nada mas verlo me agarro a la agarradera que para eso está. El no se fija en mí pero yo lo tengo muy visto. Sé dónde va y sé que va a hacer y sé que piensa y sé que va a tener la misma sensación que yo en unas ocho horas aproximadamente. Viste como yo porque soy yo. Se parece a mi porque el es yo. No estoy en esa nube en la que se está de irrealidad de un sueño. Tengo la sensación que puedo decidir si despertar o no. Tengo esa sensación cuando estoy despierto. Me miro en el reflejo y me veo a mí y a mi yo mismo. Me quedo pensando y decido probar a despertar.

Y luego despierto.

Hoy me he despertado antes y he desayunado. Me he duchado porque he tenido tiempo y en vez de correr he caminado. Con energía por el buen despertar me deslizo y no me hundo en las entrañas de la ciudad. Cojo el metro y me deja introducirme en el. Recuerdo eso que fue un sueño. Veo a ese tipo curioso bien vestido y al colega del acordeón. Miro de reojo y el tipo nervioso se está volviendo loco, yo sé porqué. Lo que yo he vivido el también lo ha hecho. Y me ve a mi que le miro embobado y me doy cuenta y me ve a mi que evito mirarle pero es inevitable echarle una miradita. Ve que también me miro a mi mismo y miro la hora. Ahora es el momento en que me miro y me agarro a la agarradera que para eso está. Evito cruzarme la mirada y evito pensar en lo mal que lo estoy pasando. Veo como intento despertar en tercera persona. ¿Ahora que va a pasar? ¿Desaparezco? ¿Cual de yo mismo desaparecerá en todo caso? ¿Qué cojones es esto?

Miro a la gente de alrededor. Todo el mundo mira para otros sitios, vuelvo a donde debería estar yo y ya no estoy. Habría estado bien haberlo visto. Llego a casa y escribo esto.

Neonautorreferente.

Comed fibra cabrones.

Si un día comes carne a mediodía y kebab a la noche, no esperes que a la mañana del día siguiente vayas a evacuar bien y seas feliz como unas castañuelas. Panceta, butifarra y kebab no es fibra. Por el bien de tu conducto de descarga tómate aunque sea un trocito de piña, por eso de ayudar a tu interior a trabajar más felizmente. Una nota: la cerveza no es fibra, por mucho que quieras imaginártelo.

Cuando se es más joven, después de unas cervezas y carnaza y mala alimentación te despertabas como una rosa pese a haber dormido menos que histeria una semana cualquiera. Te das cuenta cuando vas creciendo de que las resacas existen, y cada vez son más consistentes. Lo peor no son las resacas, sino el mal cuerpo. Y peor aún es apenas haberte bebido unas cuantas cervezas y estar al día siguiente que lo único que quieres hacer es encerrarte en un rincón oscuro y llorar plácidamente en vez de estar madrugando y caminar por los metros de Barcelona yendo hacia el trabajo. También te das cuenta de que no eres joven cuando a las siete de la mañana de un domingo piensas que los jóvenes de hoy día son unos inconscientes y te da angustia verlos beber cerveza a esas horas. Pobres infelices y desgraciados piensas. Acto seguido te dan envidia y recuerdas las veces que has hecho eso. Tampoco es para tanto, me contentaría con matarlos alegremente por provocarme más mal cuerpo aún.

A los cuatro millones de parados que hay le restas uno y ¿qué sale? Un tipo en una recepción con ojeras y escribiendo un post, por ejemplo. Los amigos y familiares se han puesto más contentos por saber que he encontrado un curro que si me sacara el título de la carrera más un máster y un doctorado. Igual es porque así no me tienen que pasar pasta. Igual es porque me tienen aprecio, o todo a la vez, yo sólo sé que los quiero mucho.

He conseguido uno de esos trabajos en los que a veces hay trabajo y otras no. Uno de esos trabajos que te permiten hacer lo que estoy haciendo en estos momentos. No siempre.

Lo bueno de todo esto es que sabes y con certeza además que puedes seguir dando pasitos para delante de una vez. Se quitan muchos agobios y ralladas mentales. No sé si se está más tranquilo, supongo que sí, pero en mi momento de evacuación postcafé+café+pitillo matinal el señor Roca no veía que estuviera más tranquilo. En fin, hay que comer más fibra y esas cosas.

Ganchillo extremo.

El aire acaricia tu cara, tus cortos cabellos en mi caso, largos en aquel que los tenga, alzas la vista, brazos en cruz, y ves el horizonte, sol, nubes, no ves el suelo.

Estás situado sobre una barandilla, una cuerda con un arnés te sujeta a tí mismo, pues no te sientes sujeto a nada. Miras abajo, y ves un rio, lejos, marchar con sus aguas nerviosas por irse a la mar.

Piensas en dar el salto, no, aun no, venga, tienes que hacerlo, cuesta mucho, cuanto más lo piensas es peor porque más dudas tienes, estás preparado y no lo estás.

Te viene un ligero mareo sano de vértigo precedente al salto que te va a hacer un hormigueo en las entrañas de cojones. La mejor forma de saltar es no pensar.

No saltas, sino que te dejas llevar por esa brisa en ese día templado hacia delante, no hay marcha atrás, estás cayendo, pero eso no es todo, falta la sensación que tienes que disfrutar, que tiene que asustar mientras flipas literalmente en colores…

Eso es lo que me imagino que tiene que ser hacer puenting.

Hoy con mi hermano nos inventamos la modalidad Ganchillo Extremo, que sería hacer ganchillo, tapetes, a velocidad del trueno mientras haces puenting, mientras esquías espoleado por el diablo, mientras bebes chupitos como si fuera el fin del mundo. Hacer tapetes en situaciones extremas, bajando laderas de montañas mientras entrechocas las agujas. Se cae el ovillo de lana, lo cojes jugándote la vida, pierdes una mano a 300 Km/h atravesada por una aguja, pero todo es poco para acumular sensaciones.

Ya no se ni lo que digo.

puente

Una vida normal.

Leído por ahí:

“Un estilo de vida «normal» es vestirse con la ropa que has comprado para ir a la oficina y conducir a través del tráfico de la ciudad un coche que todavía estás pagando, todo ello para llegar a un puesto de trabajo que necesitas para poder permitirte pagar la ropa y el coche, además de la casa que se pasa todo el día vacía.” Ellen Goodman, Periodista

Ellen Goodman, Periodista