Meditaciones absurdas.

¿Cómo sería un partido de fubtol de un monton de niños contra el Barça? ¿Y si a esos niños les quitamos brazos, inteligencia, un pie,  algo de ADN aleatorio y los emborrachamos? ¿Y si los cambiamos por trozos inertes de carne blanda? Seguro que el Barça ganaría por goleada. Igual me equivoco quien sabe. ¿Sería justo el partido para los trozos inertes de carne blanda?

Lo que sí que parece justo es lo que pasa hoy día (tono irónico). Crisis y crisis y puta crisis de los cojones. Ver:

 http://www.lavozdegalicia.es/opinion/2009/07/30/0003_7877772.htm

Teclea teclea, como el chikijavascript pero sin programar. Tecleo bocetos y borrones en torqueboques que ni siquiera se acaban ni serán recordados. Borradores online, ya sea por aquí como por google docs, que nunca verán la luz. Ideas que vienen y se desvanecen y piensas: Mecagoncristo!

Cambio de horarios, y las pequeñas vacaciones que quería tomarme para ir a Mallorca a comer bien de una puta vez    ver a la familia, van y cambian horarios y tnego un día menos, así de triste, ni siquiera son vacaciones, son los días que me podía montar. A uno le quitan hasta eso.

Veo que amanece. Antes un amanecer, ver como el cielo se destiñe de negro y va cambiando de tonalidades frías a cálidas, de azules a naranjas y rojos para acabar en amarillos, era algo así como especial. Especial porque era poco común, y en otras ocasiones, especial porque las neuronas bailaban como nadie inundadas en birra. Ahora son monotonía. ¿Hay algo tan triste como que un amanecer se convierta en monotonía? Joder, claro que sí. Muchas cosas, pero no deja de provocarme cierta tristeza del tipo: Estoy tirando mi vida a la basura.

Tengo un proyecto que nunca acabará, y sobre todo sino empieza. Qué hacer. Sacarlo y organizarse y ponerle ganas. Que por lo menos el cubo al cual tiras la basura tu vida te lo hayas hecho tu, y esté limpio, y huela bien, vamos, que sea nuevo y útil, y quién sabe, yo no.

Las mudanzas nos están matando, pero también haciendo felices, o eso creo. O es la cerveza y no la mudanza, o es la tristeza. O es todo a la vez. También están matando esas malditas pécoras nuestras tarjetas de crédito. Las mudanzas me refiero. Ya tengo propiedades. Algún que otro mueble de la basura y alguna que otra adquisición. ¿Poco a poco uno monta un imperio no? Va a ser que no.

Absurdo

Absurdo

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2 pensamientos en “Meditaciones absurdas.

  1. La banca: como siempre ladrones. Todo lo demás: conspiración para quitar a los que no tienen y aumentar riquezas que sirven de mausoleo a los agarrados.

    La salida del sol: Una pasada, un momento de reflexión. Un día que para muchos empieza y para otros acaba. Pero por naturaleza una gozada. La monotonía: romperla con un café con tu pareja recién levantada y tú a punto de acostarte. El deseo: compartir esa salida de sol en una playa o cualquier lugar lejos de civilización y responsabilidades.
    Hubo una época en que siempre veía salir el sol, endulzando mi café con sacarina. Entonces era para irme a trabajar o a clase, pero aún la monotonía de la responsabilidad era algo hermoso. Era, quieras que no “tú momento”, pero si lo puedes compartir mejor. Y si es conmigo mejor que mejor.

    Los proyectos: siempre nos sentimos en deuda con nosotros mismos, pues es difícil cumplir todo aquello que queremos, ya sea porque no se puede o por la procrastinación. Por eso hay que organizarse y luchar, bien aguantado (ahorrando como quien bien dice) para luego ir a por ello; bien rompiendo con la procrastinación y haciendo hoy lo que se tiene que hacer para mañana conseguirlo.
    Un proyecto puede ser el faro que ilumina un camino, sabes donde quieres llegar, pero a veces todo se ve negro y pierdes el punto de referencia, otras se ilumina y te dice “aquí estoy, ven a por mí”, son destellos de esperanza que aparecen y desaparecen cuando uno menos lo espera, momentos de oscuridad en el que uno se siente perdido, pero el faro sigue allí, tan solo hay que trazar ruta, recordar dónde se iluminó y seguir esa ilusión.
    Pobres aquellos que no tengan proyectos.

    La lástima es que adornamos nuestras vidas con preocupaciones falsas, ilusiones del mañana. Todo será mejor cuando tenga un hogar que sienta como mi hogar. Importante tenerlo, pero hay que mimarlo y dejarte mimar por él. Todo será mejor después de este trabajo, pero el trabajo te atrapa y nunca hay suficiente en el bolsillo para dedicarse a otra cosa. Todo será mejor al finalizar la carrera, pero entonces te das cuenta de que no sabes nada y mucho menos qué hacer con tu vida. No hay que esperar a tener para moverse, pues una vez uno crea que tiene suficiente es demasiado tarde y el horizonte se presenta cual desierto del sáhara. La lástima es que esta generación del “bienestar” en la que hemos nacido nos atrapa de tal modo que al final no hacemos aquello para lo que creemos que hemos nacido. Entre otras cosas, ser felices en nuestra salsa.

    ¿Un imperio? Sólo si tú lo miras con ojos de imperio.

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