Proyectos.

Tengo mentes en proyecto, o proyectos en mente, que no dejan de ser eso, pues falta inspiración, se habrá notado en el ritmo trepidante de actualización, ya me han pegado toques los de WordPress en plan de que no sobrecargue la red.

Pero a veces la cabeza funciona bien para unas cosas y mal para otras, y cuando se quedan las cosas solo en proyectos, no puedes forzarlas, porque al final salen bodrios supongo, y quedan como trucos de magia mal hechos; Véase:

Sombrerito Mágico

Sombrerito Mágico

Qué decir con esto, tampoco sabría, está todo un poco desordenado, y en breve parto a tierras baldías sin explorar, supongo que los nervios quedan dentro, o algo así.

Todo se puede conseguir

Todo se puede conseguir

Pues eso, keep dreaming.

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Fly Seagull

Amanecía, y el nuevo sol pintaba de oro las ondas de un mar tranquilo.
Chapoteaba un pesquero a un kilómetro de la costa cuando, de pronto, rasgó el aire la voz llamando a la Bandada de la Comida y una multitud de mil gaviotas se aglomeró para regatear y luchar por cada pizca de comida.

Comenzaba otro día de ajetreos.

Pero alejado y solitario, más allá de barcas y playas, está practicando Juan Salvador Gaviota. A treinta metros de altura, bajó sus pies palmeados, alzó su pico, y se esforzó por mantener en sus alas esa dolorosa y difícil posición requerida para lograr un vuelo pausado. Aminoró su velocidad hasta que el viento no fue más que un susurro en su cara, hasta que el océano pareció detenerse allá abajo. Entornó los ojos en feroz concentración, contuvo el aliento, forzó aquella torsión un… sólo… centímetro… más…
Encrespáronse sus plumas, se atascó y cayó.

Las gaviotas, como es bien sabido, nunca se atascan, nunca se detienen. Detenerse en medio del vuelo es para ellas vergüenza, y es deshonor.
Pero Juan Salvador Gaviota, sin avergonzarse, y al extender otra vez sus alas en aquella temblorosa y ardua torsión -parando, parando, y atascándose de nuevo-, no era un pájaro cualquiera.

La mayoría de las gaviotas no se molesta en aprender sino las normas de vuelo más elementales: como ir y volver entre playa y comida. Para la mayoría de las gaviotas, no es volar lo que importa, sino comer. Para esta gaviota, sin embargo, no era comer lo que le importaba, sino volar. Más que nada en el mundo, Juan Salvador Gaviota amaba volar.

Fragmento del Capítulo I de Juan Salvador Gaviota de Richard Bach

(…continuar leyendo)

Free as a Bird

Estas cansado de volar, y que nadie mire tus acrobacias, que nadie te diga lo que molas, el plumaje tan bonito que tienes, encima cada vez tienes menos árboles donde montar el nido, pero eres minúsculo para quejarte, y si te quejas encima se creen que cantas, porque tienes un canto hermoso, y si te quejas mas fuerte, te meten en una jaula y te venden a esos seres que estan dominando tu planeta, con una anilla en la pata, que por mucho que lo intentes no te podrás quitar.

Estás mosqueado y no sabes como llamar la atención, lo consigues, sales en internet, miles de personas te han visto, y solo les haces gracia, que putada oye.

Encuentras una camara, te pones delante y desatas tu furia. Pero no eres tan grande como pareces en la foto, y mucho menos podrías coger ese coche que tienes debajo de tus patitas, y no puedes provocar huracanes, y encima eres adorable… Mierda!

Me cagüen tu padre manueé

Me cagüen tu padre Manueé