Mudanzas.

Coges una caja, le pones la cinta aislante, se convierte en una caja vacía, antes tenía huevos, ahora tendrá tus cosas.

Primero metes lo gordo, libros, la colección de botellas vacías de birras, cuatro trastos que te acompañan desde que tienes 12 años, etc.

Abres ése cajon, que siempre está petado de todo tipo de cosas, pequeñitas, que sólo abres para meter más cosas de esas pequeñas y también cuando las vas a meter en una caja, y ves el carnet de biblioteca del ’96, con esa cara tan infantil, sin poderte imaginar cuanta birra vas a beber en los años venideros, cuantas resacas que corromperan esa cabeza llena de pájaros, bocadillos de nocilla y veranos en la piscina del pueblo…

Luego están las cartas que te mandabas con amigos/as para que la amistad nunca se rompiera, que cada vez escribías y recibías menos, hasta que ya se quedan guardadas en un cajon lleno de cosas, que solo abres para meter mas cosas y también cuando las vas a meter en una caja.

Textos y y dibujos que te parecían fascinantes en su época y ves los defectos, tu diario abandonado con mono de que le hagan cosquillas con un boli, enfadado contigo porque no sabe nada de tu vida, unidades de almacenamiento de tres y medio (llamémosle disquete) con el PC Fútbol 3.0, 4.0… Monkey Island, etc, carteras vacías de billetes pero con algunos duros, colgantes, pulseras… Todo a la caja de carton que antes tenía pan Bimbo y que ahora tiene tus cosas, que irán a un cajon que solo abrirás que blablabla…

Luego todo ya metido en cajas, tirando lo innecesario, llamémosle mierda, que son varias cajas también, está tu vida apilada en cinco putas cajas, la habitación vacía, sin muebles, una cama en medio del suelo, todo parece más pequeño, te quedas pensando a la hora de dormir y suena el eco de tus pensamientos en las paredes, ves la pintura blanca de donde estaban los muebles, las pelusas echando carreras por el suelo, empiezas a divagar y te duermes.

La iluminación luego es otra, escuchas la gente que ha pasado por tu habitación y por tu casa, las risas, difuminadas en el tiempo, recoges la cama, te despides de las pelusas que tienen mas años que tú, metes la cama en la furgoneta, miras atrás, cierras la puerta y a tomar por culo.

cajas y cajas y cajas y cajas... y mas putas cajas... y cajas y mudanza, llevalas, dejalas, tiralas, abrelas, huelelas, llenalas, vacialas, rompelas...

Anuncios

2 pensamientos en “Mudanzas.

  1. Jops, da penita y todo 😦
    Yo por cada mudanza que hago (ya llevo 3) me repito a mi misma que no debo acumular trastos ni tener más cajones con cosas pekeñas y absurdas que nunca se donde meter y acaban allí; que hay que organizar mejor las cosas blablbla… pero esto es como cuando estas de exámenes “en cuanto acabe me pongo a estudiar cada día para que no me pille el toro” pero nanay, los humanos somos los únicos que podemos tropezar 3 veces con la misma piedra que tropezaremos de nuevo por muchas veces más.
    y si, parece mentira que contemos nuestra vida con cajas y no con arrugas…

  2. Hombre, según se mire, viendo las cajitas de cosas, de recuerdos, recuerdas de que son esas cosas y así por lo menos sabes de donde viene la tercera pata de gallo :), muchas veces si no fuera por según que trastos no te acordarías de situaciones o de personas incluso…

    La colección de birras que tengo es eso, recopilatorios de idas a tomar birras, se con quien me tomé la Chimay, o la delirium tremens, o donde pillé la Legado de Yuste…

    Mientras se acumulen cosas y que estas cosas sean curiosas y no basura a lo sindrome de Diógenes estamos salvados…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s