Saturación de caras, que observan, que abren la boca y reproducen sonidos, que te preguntan la hora y te piden cigarros, las ves beber café, una cerveza, fumar, hablar, pero para tí son solo eso, caras, y mas caras para tu repertorio de sueños confusos y extraños.
Una cara se llama “J”, pero le llamas “P”, a la que se llama “H” también le llamas “P”, “P” al cubo es confuso, mas cuando fuma como tres personas, bebe como dos y tiene tres edades diferentes, el caso es que al que se llama “P” realmente ni siquiera le llamas.
Duermes sin dormir, te despiertas dormido y te duermes en el teatro, viendo una película, confundes campos de concentración nazis mientras camino de los sueños repasas la lista de la compra escuchando de fondo los tejemanejes nazis de la época; ves una película, interesante, pero no logras llegar ni a la mitad porque tienes un radiador en el pecho, y vuelves a repasar la lista de la compra mientras de fondo exploras mundos reales pero para tí aún no.
Nueva vida, se acabó el café, ahora voy a cosas mas duras, Jalea Real, a ver si funciona, se acabó fumar tabaco liado, de una puta vez, ahora fumo tabaco de liar; se acabaron las primeras marcas de la compra, tiempo ha, hay que decirlo, se acabó el papel higiénico multicapa, Internet a doce megas, empieza la crisis moderada, de la que los alarmistas hablan y hablan sin hablar, pues al fin y al cabo ya todos son “P”, y “P” ni siquiera existe.















